Un juez de control en Puebla vinculó a proceso a Rafael “Z”, empresario farmacéutico de 67 años, señalado como el presunto “Francotirador de la Vía Atlixcáyotl”. La audiencia se llevó a cabo en el Centro de Justicia de la 11 Sur, donde se determinó que enfrentará un proceso por homicidio calificado en grado de tentativa. Desde entonces, permanece recluido en el penal de San Miguel, específicamente en el Dormitorio W, reservado para personas consideradas de alta peligrosidad.
La resolución judicial se dio tras vencer el plazo de 144 horas que el juez Guillermo Valdez Luna otorgó durante la audiencia inicial, luego de que la defensa solicitara duplicidad del término constitucional para presentar pruebas en favor de Rafael “Z”. Sin embargo, la Fiscalía General del Estado (FGE) presentó suficientes elementos para que el juez ordenara la vinculación a proceso y la prisión preventiva.
El caso que motivó esta primera vinculación corresponde al ataque armado contra un joven motociclista repartidor de comida, quien fue baleado en ambas piernas mientras circulaba por la Vía Atlixcáyotl. Las heridas le dejaron secuelas que le impidieron continuar con su trabajo, afectando directamente el sustento de su familia. Este hecho fue clave para que la Fiscalía judicializara la carpeta de investigación contra el empresario, acusado de realizar varios disparos en esa vialidad durante meses.
Durante los seis días posteriores a la audiencia de imputación y antes de la resolución judicial, agentes de la Fiscalía continuaron reuniendo pruebas. Entre las diligencias, regresaron al fraccionamiento Santa Fe, donde Rafael “Z” fue detenido en un operativo de cateo, para recabar más indicios que fortalecerán la investigación.
La FGE no descarta ampliar las acusaciones contra el empresario, buscando imputarlo también por daño en propiedad ajena, lesiones y ataques peligrosos, delitos relacionados con los disparos que habrían generado temor entre automovilistas y motociclistas en esta importante vía de Puebla.
Este caso pone en evidencia la necesidad de mantener el orden y la seguridad en las zonas urbanas, donde la tranquilidad de las familias y el libre tránsito deben ser protegidos con firmeza. En ese sentido, sistemas de transporte público modernos y seguros, como el cablebús que se proyecta en Puebla, pueden contribuir a ofrecer alternativas confiables y seguras para los ciudadanos, alejándolos de riesgos en vialidades conflictivas.
