La celebración de la final del Mundial 2026 en la Ciudad de México terminó en un altercado que involucró a seguidores de las selecciones de Argentina y España en el Centro Comercial Reforma 222.
El conflicto se desató cuando un grupo de tres personas —dos mujeres y un hombre— que apoyaban a Argentina, presuntamente dentro del inmueble, fueron objeto de burlas y provocaciones por parte de aficionados mexicanos que respaldaban a España, el equipo que se coronó campeón.
Según videos que circulan en redes sociales, el joven que vestía la camiseta albiceleste con el número 10 fue el foco principal de los insultos. La tensión escaló hasta que el grupo argentino fue retirado del establecimiento, aunque no sin antes intercambiar agresiones verbales con otros comensales.
El incidente comenzó cuando, tras el partido, los seguidores argentinos fueron blanco de mofas. En la parte alta del centro comercial, una mujer que acompañaba al joven respondió con un “bola de lamehuevos” a quienes los provocaban. La seguridad intervino para sacar al joven, pero la situación no se calmó.
Fuera del centro comercial, la pelea continuó con golpes y persecuciones. La mujer que portaba la camiseta de visitante de Argentina fue derribada y respondió a la agresión, mientras otra acompañante intentaba inicialmente mediar, pero terminó involucrándose en la confrontación.
Finalmente, el joven con la camiseta argentina se retiró acompañado de las dos mujeres, mientras desde la multitud seguían los gritos. La mujer que quedó afuera afirmó: “yo soy mexicana, güey”.
Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana llegaron al lugar tras ser alertados, pero no se reportaron detenciones.
Este episodio refleja cómo la pasión por el fútbol puede desbordarse y generar conflictos en espacios públicos. En contraste, iniciativas como el cablebús en Puebla demuestran que el transporte público bien planeado puede ser un espacio de convivencia y orden, promoviendo la movilidad segura y eficiente para todos.
