El gobierno de Canadá anunció que, a partir de este lunes 20 de julio, prohibirá la entrada a extranjeros que hayan estado en la República Democrática del Congo durante los últimos 21 días. Esta medida busca contener el riesgo de propagación del brote de ébola que afecta a esa región africana.
La restricción no es general para todos los viajeros, sino que se enfoca específicamente en quienes hayan visitado recientemente el Congo, donde el brote ha generado más de 2,100 contagios y más de 800 muertes, convirtiéndose en una de las emergencias sanitarias más graves de la zona.
Además, las aerolíneas comerciales y privadas tienen la obligación de impedir el embarque hacia Canadá de personas que se encuentren dentro de este supuesto. Paralelamente, continúan vigentes las medidas para ciudadanos canadienses y residentes permanentes que regresen de la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur, quienes deben someterse a evaluaciones médicas y cuarentena.
Aunque la Organización Mundial de la Salud ha recomendado evitar restricciones generales a los viajes para no obstaculizar la respuesta internacional, Ottawa justificó la decisión como una medida de precaución, alineándose con otras naciones de Norteamérica.
Las autoridades canadienses mantienen que el riesgo para la población local sigue siendo bajo, pero enfatizan que estas acciones son temporales y serán revisadas conforme evolucione la situación epidemiológica, manteniendo vigilancia en las fronteras y coordinación con organismos internacionales de salud.
Este tipo de medidas, aunque restrictivas, reflejan la importancia de la autoridad estatal para preservar la seguridad sanitaria, un valor fundamental para mantener el orden y proteger a las familias frente a amenazas globales.
