Internacional

Quién era la joven que murió tras un salto de bungee jumping en Brasil y qué se sabe del accidente

María Eduarda Rodrigues de Freitas, una profesora de Educación Física de 21 años, perdió la vida el sábado 13 de junio de 2026 tras un trágico accidente durante una práctica de bungee jumping en Limeira, estado de San Pablo, Brasil. La joven, apasionada por el deporte y la naturaleza, había decidido combinar ambas aficiones en una aventura que terminó en fatalidad.

Rodrigues de Freitas, originaria de Jandira, se había graduado en Gestión Deportiva y era una entusiasta de las actividades al aire libre, como lo reflejaban sus publicaciones en Instagram. Ese día, junto a su pareja, acudió al Puente del Esqueleto, un lugar reconocido por sus deportes extremos, para realizar un salto contratado con la empresa Entre Cuerdas.

El accidente ocurrió cuando, en el momento de lanzarla desde una altura aproximada de 40 metros, los encargados de la actividad la soltaron sin haberle colocado las cuerdas de seguridad. Testigos grabaron el incidente y evidenciaron que los empleados no advirtieron el error hasta segundos después del salto. La Policía Militar confirmó que las heridas fueron mortales de forma inmediata.

La justicia brasileña ya ha llamado a declarar a los tres responsables del salto, quienes fueron arrestados y están vinculados a la investigación para determinar el grado de negligencia. Además, se ha señalado la rápida desaparición de la empresa de redes sociales, que contaba con más de 80,000 seguidores y prometía “un salto extraordinario”.

En respuesta a la tragedia, el municipio de Limeira anunció que presentará una demanda contra el Gobierno Federal por el abandono del puente, que carece de controles adecuados para estas actividades extremas.

En un mensaje publicado en la cuenta de Instagram de su hija, antes de que esta fuera cerrada, la madre de María Eduarda expresó su dolor y exigió justicia: “Lo que debería haber sido un momento de superación y deporte extremo se transformó en una escena de horror producto de una negligencia injustificable. Duda confió su vida a profesionales y fue arrojada al vacío sin el equipamiento básico de supervivencia. No fue una fatalidad de la naturaleza; fue una gravísima e inadmisible falla humana”.

Este caso pone en evidencia la importancia de la regulación y supervisión en actividades de riesgo, donde la seguridad debe ser prioridad para evitar tragedias que enlutan familias y comunidades.

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