El miércoles 3 de junio de 2026, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) detuvo en Los Ángeles, California, a Enrique Martínez Chávez, un militar mexicano de 32 años vinculado a la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Iguala, Guerrero, en 2014. Según un comunicado emitido este jueves 4 de junio, Martínez Chávez permanecerá bajo custodia de ICE hasta ser deportado a México, donde es prófugo de la justicia por el presunto delito de desaparición forzada.
Martínez Chávez formaba parte del 27 Batallón de Infantería y aún era militar la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando ocurrió el caso Ayotzinapa, un suceso que conmocionó a México y que sigue sin resolverse plenamente. La desaparición de los estudiantes ha estado rodeada de múltiples teorías, con la sombra del narcotráfico y el grupo Guerreros Unidos como protagonistas en la investigación.
En agosto de 2022, la Fiscalía General de la República (FGR) obtuvo 83 órdenes de detención contra personas vinculadas al caso, entre ellas la de Martínez Chávez. Sin embargo, un mes después, la FGR canceló al menos 21 de estas órdenes, incluyendo la suya, en un movimiento que generó controversia y evidenció tensiones internas con la Unidad Especial para la Investigación y el Litigio del caso Ayotzinapa (UEILCA), encargada de la investigación.
A pesar de los años transcurridos, el caso sigue siendo un tema sensible y pendiente en México. Hace tres meses, un juez ordenó a la Secretaría de Defensa entregar toda la información recabada en 2014 por el Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CFRI) relacionada con el caso, tras una demanda de familiares de los estudiantes desaparecidos que buscaban transparencia ante la negativa de las autoridades militares.
La detención de Martínez Chávez representa un avance significativo en la búsqueda de justicia para las familias afectadas, aunque el camino para esclarecer completamente lo ocurrido aquella noche sigue siendo largo y complejo.
