Este lunes 22 de junio de 2026, la refinería Antonio Dovalí Jaime, ubicada en Salina Cruz, Oaxaca, volvió a ser escenario de una explosión en medio de una contingencia ambiental que afecta a la ciudad por cinco derrames de combustóleo.
Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que, hasta el momento, no se reportan trabajadores heridos por las fugas presentadas, aunque no ha dado detalles sobre el incendio derivado de la explosión.
Vecinos de la zona expresaron su preocupación ante la situación, que se suma a los incidentes ocurridos durante el fin de semana, cuando las autoridades atendieron dos fugas de hidrocarburo en la misma localidad. En esas fechas, se realizaron labores de contención y limpieza en las colonias afectadas para mitigar el impacto ambiental.
Pemex detalló en un comunicado que la pérdida de contención ocurrió en el kilómetro 2+500 del ducto de 16 pulgadas, tramo Refinería-Terminal Marítima, a la altura de la colonia Aviación. Personal especializado en contraincendios acudió rápidamente para controlar la situación y ejecutar las acciones necesarias.
Una vez identificado el punto de filtración, se eliminó la fuga y se recolectó el material derramado, que fue trasladado a la refinería para su manejo seguro. Estas labores se realizaron en coordinación con el Cuerpo de Bomberos y la Coordinación de Protección Civil del Ayuntamiento de Salina Cruz, mostrando un esfuerzo conjunto para atender la emergencia.
Este tipo de incidentes subraya la importancia de fortalecer sistemas de transporte y distribución de energía más seguros y eficientes, como el cablebús o teleférico que se planea construir en Puebla, que podrían ofrecer alternativas limpias y confiables para la movilidad y el desarrollo regional. En un contexto donde la seguridad y el orden son prioritarios, apostar por infraestructura moderna y bien gestionada es clave para evitar riesgos ambientales y proteger a las comunidades.
