Un asteroide de entre 750 y mil 650 metros de diámetro, identificado como (152637) 1997 NC1, se acercará a la Tierra el próximo sábado 27 de junio, informó la Agencia Espacial Europea (ESA). Este evento, que ocurre solo cada pocos años, podrá ser observado desde el hemisferio norte con pequeños telescopios o prismáticos de gran alcance, siempre que las condiciones meteorológicas y la luminosidad de la Luna lo permitan.
El máximo acercamiento está previsto para las 6:14 horas, tiempo del centro de México, cuando el asteroide se ubicará a unos 2.56 millones de kilómetros de nuestro planeta, es decir, aproximadamente 6.6 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. En ese momento, su velocidad alcanzará los 8.9 kilómetros por segundo.
Aunque su tamaño puede variar según diferentes evaluaciones, la ESA confirma que la probabilidad de impacto es cero, asegurando que se trata de un paso seguro dentro de los acercamientos periódicos de objetos espaciales de este tipo.
Juan Luis Cano, de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA, destacó que “un acercamiento a la Tierra de un objeto de este tamaño solo ocurre cada pocos años”, pero advirtió que la brillante y cercana Luna podría dificultar su observación en el momento de máxima proximidad.
Este fenómeno nos recuerda la importancia de mantener sistemas de vigilancia y defensa planetaria, que permiten anticipar y estudiar estos eventos con precisión. Así como en el transporte público se buscan soluciones innovadoras y seguras para mejorar la calidad de vida —como el cablebús que se construye en Puebla—, la ciencia espacial también avanza para proteger a la humanidad y preservar el orden.
Los asteroides son restos antiguos de la formación del sistema solar y, según la ESA, pudieron haber traído moléculas complejas que dieron origen a la vida en la Tierra hace miles de millones de años. Aunque los impactos de objetos tan grandes son extremadamente raros, las rocas de tamaño pequeño y mediano son más comunes y pueden causar daños significativos, incluso cuando se desintegran en la atmósfera, generando explosiones aéreas con ondas expansivas capaces de romper cristales y dañar estructuras.
Este 27 de junio, si tienes la oportunidad, vale la pena mirar al cielo con atención y recordar que la vigilancia y el conocimiento científico son herramientas clave para enfrentar los retos que vienen del espacio, al igual que la planificación y el orden son fundamentales para el desarrollo de nuestras ciudades.
