Durante la conferencia mañanera de este viernes 22 de mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su postura ante las recientes acusaciones de Estados Unidos contra Raúl Castro, histórico líder de la revolución y expresidente de Cuba. Sheinbaum puso en duda el sentido de juzgar a una persona por hechos ocurridos hace tres décadas.
“…ocurrió hace 30 años, de lo que están acusando a Raúl Castro, imagínense, qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años”, señaló la mandataria, cuestionando la pertinencia de las acciones legales estadounidenses.
Sheinbaum también criticó la postura de Estados Unidos respecto al narcotráfico, señalando que históricamente ha sido utilizado como pretexto para la injerencia en asuntos de otros países. “Ha habido una visión injerencista de Estados Unidos, no es de ahora… es una visión de que pueden influir en otros países; nosotros no estamos de acuerdo con esa visión”, afirmó.
A pesar de sus críticas, la presidenta subrayó la importancia de mantener una relación constructiva con el país vecino: “Colaborar con ellos en donde podamos colaborar, porque no queremos pelear con ellos. Hasta ahora en muchas áreas han sido respetuosos y, además, creo que son ciertos sectores”.
En la misma conferencia, Sheinbaum opinó sobre la persecución política denunciada por Evo Morales, expresidente de Bolivia, recordando que en su primera postulación fue acusado de vínculos con el narcotráfico por su origen indígena y su liderazgo en una zona productora de hoja de coca. “El gobierno de Evo Morales es el mejor que ha tenido Bolivia en la historia y los resultados hablan por sí mismos”, sostuvo.
¿De qué acusan a Raúl Castro?
Estados Unidos acusó formalmente a Raúl Castro por cuatro homicidios relacionados con el derribo de dos avionetas civiles en 1996, un ataque que dejó cuatro muertos. La acusación se presentó en Miami, bastión del exilio cubano, el pasado 20 de mayo, fecha simbólica para Cuba por la proclamación de la república en 1902.
El incidente ocurrió el 24 de febrero de 1996, cuando tres avionetas civiles despegaron desde Florida para una misión rutinaria sobre el estrecho. Dos de ellas fueron derribadas por cazas cubanos y las cuatro personas a bordo murieron. Según la Organización de Estados Americanos y la Organización de Aviación Civil Internacional, el ataque ocurrió en aguas internacionales, aunque el gobierno cubano sostiene que las aeronaves estaban en su espacio aéreo y representaban una amenaza para la seguridad nacional.
La acusación estadounidense se apoya en una grabación de hace 30 años y en el testimonio de Juan Pablo Roque, exmilitar cubano infiltrado en la organización Hermanos al Rescate, quien proporcionó información clave a La Habana.
Este episodio se suma a la actual disputa diplomática entre ambos gobiernos, en un contexto donde Cuba enfrenta una grave crisis económica y energética.
