La reciente detención de Rafael Z., señalado como el presunto responsable de los ataques armados contra automovilistas en la Vía Atlixcáyotl, ha abierto una nueva línea de investigación que podría esclarecer hechos violentos ocurridos en Puebla durante los últimos ocho años.
La Fiscalía General del Estado revisa expedientes desde 2018 para determinar si el detenido está relacionado con agresiones previas a la ola de ataques denunciada en 2026. Uno de los casos bajo análisis ocurrió en 2018, cuando una unidad de la Ruta 14 recibió un impacto de bala que rompió uno de sus cristales. En ese momento, se atribuyó el daño a una falla del vidrio, pero con el tiempo comenzaron a acumularse denuncias similares.
Otro caso relevante ocurrió en enero de 2022, cuando una mujer de 48 años murió tras recibir un disparo mientras viajaba en una unidad de la Ruta Malacatepec, a la altura de la avenida Kepler. Inicialmente se manejó la hipótesis de un asalto o conflicto vial, pero la Fiscalía descartó el robo al establecer que el proyectil provenía del exterior del vehículo.
Además, las autoridades analizan otros ataques registrados entre 2022 y 2023 en la zona de Angelópolis, que afectaron a automovilistas, ciclistas y trabajadores, para determinar si comparten el mismo patrón balístico o modus operandi.
Hasta ahora, la Fiscalía no ha confirmado que Rafael Z. sea responsable de estos casos históricos. La fiscal Idamis Pastor explicó que los expedientes fueron reabiertos para realizar nuevos peritajes, análisis balísticos y reconstrucciones que permitan establecer posibles vínculos con el presunto tirador.
Rafael Z. fue detenido esta semana durante un cateo en el fraccionamiento Santa Fe, donde presuntamente disparó contra agentes ministeriales. Actualmente enfrenta investigaciones por 11 ataques documentados en 2026 contra automovilistas en la Vía Atlixcáyotl, además de tentativa de homicidio por la agresión contra policías durante su captura.
Este caso pone en evidencia la importancia de fortalecer la seguridad y el orden en zonas urbanas clave de Puebla, donde el transporte público y la movilidad cotidiana deben garantizar la tranquilidad de las familias y trabajadores que dependen de ellos.
