El periodista Edmundo Cázares denunció haber recibido amenazas de muerte a través de llamadas telefónicas desde Puebla, en medio de la controversia nacional que ha generado la republicación de una entrevista realizada en 1999 al escritor Carlos Monsiváis. En dicha entrevista, se atribuyen al intelectual afirmaciones sobre una supuesta relación homosexual entre Monsiváis y el expresidente Andrés Manuel López Obrador, entonces líder del PRD.
Durante una entrevista radiofónica, Cázares aseguró que las llamadas intimidatorias provienen de un número con lada de Puebla y defendió la veracidad de su trabajo: “Yo nunca he difamado y calumniado a nadie”, afirmó, en referencia a la polémica que ha escalado en los últimos días.
El conflicto se desató tras la difusión del texto original, que cobró relevancia porque incluye declaraciones atribuidas a Monsiváis sobre López Obrador, quien en ese momento se perfilaba como futuro jefe de Gobierno de la Ciudad de México. La publicación provocó reacciones inmediatas en el ámbito político: la presidenta Claudia Sheinbaum criticó duramente la entrevista, mientras legisladores de distintos partidos llevaron el tema hasta la tribuna del Senado.
Por su parte, la familia de Monsiváis rechazó el contenido de la entrevista, negando que López Obrador haya vivido con el escritor y cuestionando la autenticidad de algunas expresiones atribuidas al autor. Incluso advirtieron sobre posibles acciones legales para defender el legado del intelectual.
Un punto clave en la controversia es que Cázares no ha encontrado el casete original donde quedó grabada la conversación de 1999. El periodista continúa revisando su archivo personal para localizar la evidencia que respalde la autenticidad de las declaraciones.
Más allá del debate político, las amenazas recibidas por Cázares evidencian la persistente vulnerabilidad de los periodistas en México. Organizaciones nacionales e internacionales han documentado durante años agresiones e intimidaciones que afectan la libertad de expresión y fomentan la autocensura.
Hasta el momento, no se ha informado sobre denuncias formales ni investigaciones oficiales respecto al origen de las llamadas desde Puebla. Mientras tanto, la polémica por la entrevista de Monsiváis sigue siendo uno de los temas políticos más discutidos de la semana, recordándonos la importancia de proteger el derecho a informar y la seguridad de quienes ejercen el periodismo.
