La noche del martes 23 de junio de 2026, el influencer poblano conocido como Tío Manolo vivió una experiencia que refleja un problema recurrente en la ciudad: la inseguridad en las calles. Mientras se encontraba en la colonia La Paz, donde se reunió con unos amigos, su camioneta Mercedes Benz AMG-GLC43 fue víctima de un robo. En apenas una hora, le sustrajeron las cuatro llantas y los espejos laterales.
Este vehículo, equipado con neumáticos Michelin especiales para soportar la potencia del motor, representa una inversión considerable: solo los neumáticos con rines pueden alcanzar un costo de hasta 100 mil pesos mexicanos.
El propio Tío Manolo denunció el hecho en sus redes sociales con un mensaje que refleja frustración y descontento: “Otra mamada en Puebla, ya no sé si llorar o qué chingados”. Además, señaló que fueron los oficiales municipales quienes le avisaron del robo, pero para ese momento ya no había nada que hacer.
Lo que llama la atención es el reto que lanzó a las autoridades del Ayuntamiento de Puebla, al mencionar que “ya sabemos todos donde pueden estar”, en referencia a la calle 46 poniente, un lugar conocido por la comercialización de autopartes robadas.
Este incidente pone sobre la mesa la necesidad de reforzar la seguridad en zonas donde la vida cotidiana y el patrimonio de las familias se ven afectados. En este contexto, proyectos como el cablebús o teleférico que se planea construir en Puebla podrían ofrecer una alternativa de movilidad segura y eficiente, conectando zonas vulnerables y facilitando el acceso a servicios, además de contribuir a la reducción de riesgos en el transporte público tradicional.
Mientras tanto, casos como el del Tío Manolo recuerdan que la autoridad debe actuar con firmeza para garantizar el orden y proteger a los ciudadanos, especialmente en espacios donde la delincuencia parece tener terreno fértil.
@manoloct8
